(..si deseas ayudar a esta web, solo tienes que pinchar en la publicidad.....Gracías)

viernes, 4 de abril de 2014

Delicado....

Hay partes de nuestro cuerpo que ahora no hacen nada . Cuando hace una (o no mucho más… de una) década que nos hacían la vida más fácil… incluso nos la salvaban. Los historiadores dicen que “nuestra evolución” es la historia de lo que dejamos atrás, lo que “descartamos”. Así es la historia… o como lo llamo yo en el 2013… el punto de inflexión y (en ocasiones) el coste de “seguir adelante.”  Después de estos 16 días tan rápidos y  dolorosos para mi, he caído sin darme cuenta en que el cuerpo por precavido solo mantiene las cosas que son absolutamente necesarias. Las “cosas” (por decirlo de alguna manera) que no se usan o que puedan entorpecer una recuperación las desecha, renuncia a ellas. Se sacrifica… dejándolas ir. Se aferra... de manera ilógica a necesidades que ni suponías que estaban ahí.

…en todos estos días de agujas, sueros, analgésicos y subidotes de antibióticos me lo he preguntando varias veces:

Por qué sienta tan bien deshacerse de cosas¿? …por qué somos tan valientes para renunciar¿? ...y en realidad tan cobardes… como para salir huyendo en vez de seguir ahí, sin marcharnos¿?

…al descargar, al dejarlo ir, porque somos tan egoístas¿?

Por qué… somos incapaces de ver lo que necesitamos de verdad antes de que el miedo desmorone nuestra confianza y gane la batalla forzándonos a olvidarlo o empujándonos a salir corriendo… por qué¿?, por qué aún hay veces que sin quererlo pasa¿? 

“Tal vez, cuando vemos lo poco que necesitamos realmente para sobrevivir… nos hace darnos cuenta de lo cuán poderosos realmente somos. Para reducir (todos nuestros esfuerzos) a aquello que verdaderamente nos hace falta. Para depender... sólo de lo que no podemos estar sin ello.
Lo que necesitamos…
...no solo para sobrevivir, sino para prosperar. ” 


esa
 …es mi conclusión.
#PorqueSigoEchando(Te)DeMenos