Mi necesidad de alejarme del ruido o de la
ciudad, siempre va seguido de querer o necesitar “otra perspectiva”. Porque no
siempre que la necesito, puedo ver de manera diferente una nueva. Muy de mala
costumbre suelo nublarme apegándome a las que conozco como “rutinas favoritas”
y… a veces en demasiadas, es complicado; pero solo (y yo lo sé) porque yo lo
complico.
Me he despertado con
un:
“Abre los ojos….”
(Y he sentido
…las posibilidades.)
El objetivo, otra manera, otra forma en la
que mirar y saborear….
sin tener que
esforzarme,
sin tener, como
necesidad constante.
Solo sé necesita cambiar el “necesito” por el
“prefiero”, (con la confianza necesaria), para llegar al punto, donde esta el
cambio y llega la (ansiada) nueva perspectiva….
Que me ha hecho ver,
lo que has perdido, sin perderme después.
Y aunque no siempre
funcionó así.
Está funcionado....