(..si deseas ayudar a esta web, solo tienes que pinchar en la publicidad.....Gracías)

domingo, 24 de diciembre de 2017

...confia.



Guardaba de sutura los puntos que ahora atesoro a lo largo de la columna, como pequeñas raíces que algunas aún… tengo que regar perdonándome para expandir el estirón. Momentos que elegí equivocarme (conscientemente) poniendo todo el corazón y teniendo la esperanza de acertar para celebrarlo. En otros donde mi yo más irracional y menos pensante e impulsivo salió para descodificarme y saludarme. Allí donde no pude reconocerme me encontré e invertí tiempo (también en segundos suplicado no hacerlo…) en comprender y ser consecuente con todas mis partes. Asimismo he padecido sin discernir, ni intuir o saber lo que necesitaba para al elegir, preferir sin necesitar y disfrutarlo. He estirado, y meditado cada una de las sombras que siendo miedo y queriéndolo… plantan dudas, a aquellos recovecos que con responsabilidad de la causalidad, el ego y la presión ofrecen temblores. Doy las gracias a los datos desconocidos hasta ayer que transporto de otras esencias recopiladas en buenos momentos y en otros incomodos. Siendo sola… a luz propia, para vislumbrar eso de permanecer, de descubrir, y seguir valiente. He sentido mi dolor y al escucharlo… lo entendí:


Las imágenes yacen latentes, las dualidades recuerdan que todo cabe y nada permanece excepto si quieres quedarte. He cultivado energía a modo de depósito para recuperarme y ha funcionado. Descansé en viajes sin moverme y culmine nuevas sensaciones en la quietud en medio del mundanal ruido.


…de forma inesperada goce del deleite al abrirse cada pétalo, observe cada uno/a , recogí de esta espalda varios frutos y sembré de nuevo en medio de las raíces, para que no se me olvide crecer con ganas, ganar impulso mirando en otra vibración, con la energía abundante y prospera de perdonar desde el alma hasta la misma espina dorsal, con la gratitud incansable, la compasión innata, la intuición intacta y más amor del que todavía pueda conocer… por y para cuidarme. He decidido de forma incondicional tener la voluntad y el coraje… sanar y proteger, oír con atención plena y atenderme, mirar desde otro punto de vista del de siempre y aún por desconocimiento ser capaz de entender otros, ser consciente y abrazarme siempre con cada parte, amando hasta aquellas que ni supe en su día como hacerlo mejor, sentir y observar sin juzgar incluso cuando sea lo único que intente invadirme, saber calmar en la tormenta y esperar cualquier cosa incluso lo inesperado. Descansar en viajes sin moverme y culminar nuevas sensaciones en la quietud en medio del mundanal ruido. Y de forma inesperada divertirme cuando se habrán más pétalos, recoger de esta espalda algunos frutos y sembrar de nuevo en medio de las raíces para que no se me olvide crecer con ganas y continuar librar y liberar para cuidarme.

Hay algo increíble cuando traspasas algunos límites físicos, y en consecuencia algunos psíquicos. Todo es algo borroso al principio y lo que más te repite es lo cansada que estas. Sientes como vas en “pause” entre cruces de caminos a lo largo de los días. Y un día todo se torna en quietud inspirando oscuridad, solo estas tú y al dar las gracias, justo ahí, estas despertando….

jueves, 7 de septiembre de 2017

Lo mejor....

…lo mejor ha sido poder darle una oportunidad. Tener la capacidad “fría” de alimentarla a pesar de sentir no poder hacerlo. Conseguir superar la “angustia” incial de que no pasara de los 3 primeros días. A pasar a la “preocupación” de cómo organizarnos para que no dejara de crecer, pasados ya el instante “crucial”.



Y es que… se me hace raro. Llevo estos meses deseándole cada día un día más, y con ello también ultimando los días contando segundos hasta verla volar. Aún así no puedo dejar de sentir como si algo me apretara el pecho. Quizás solo sea que he llegado a casa y al no escucharla, la echo de menos.

Me la imagino mirándome como cuando ayer nos embarcábamos “a casa” de viaje. No negare que yo estaba más nerviosa que ella, por como pasaría el trayecto. Si por el ruido o “traqueteo” el extres le afectaría en el después al llegar. E incluso me plantee (idiotamente) si podría darle algo por el camino y me daría el susto de mi vida.

Y me la imagino allí, hace escasas horas… buscando la sombra, moviéndose al compás de ella. Esa forma suya de girar 360 grados a la derecha e izquierda y que súbito sintiera que por esa instantánea lo mismo nos costaría un accidente por milésima de segundo. Persistente en rastrear y encontrarse con mi “imagen” mientras cantaba, y de reojo yo… la miraba “a salvo”. Y es curioso cuanto ha dejado a su paso haciéndose grande. Cuanto a sumado a cada día. Como ha transformado cada uno de los pasos…  

Mentira… es lo que parece hoy. Si al dejarla acabar su recta final para comenzar su vida, lo que brotan irremediable de mis ojos son pequeñas gotas livianas de alegría, de ganas locas porque vuele, de gozo por lo que ha conseguido y de agradecimiento por su (tan valioso) tiempo. Ella no lo sabe… mientras la cuidábamos, y veíamos crecer, ella nos hizo crecer a todos nosotros.

jueves, 31 de agosto de 2017

Dicen que decir “adiós” solo es una bienvenida en ausente.

“Últimos días de Agosto…”
…puedo dejar de pensarlo y aún así, seguiría. 

En estos días, escucharla me ha servido para saber lo que no quiere admitirse. Y me recuerda a mi hace algunos “eones”…y lo digo así (y sé que se reirá al leerme) porque poco o nada tengo ya, de aquellos años en los que dicen sola “me insistía… saldrá bien.”

A lo que (por reiterarse) me viene a la mente esa canción…

“Últimos días de Agosto” fue… en algún tiempo, una canción que perseguí consciente, que busque, que memorice a latidos en una piel (que no era la mía) e instaure cual ventana con vistas al mar para “salir”, para huir, para no estar donde estaba… y evadirme. Quizás hayan sido los “pálpitos”, eso súbitos “jodidos”, manipuladores de momentos… aquellos cabrones celadores, de guardarse bonitos incendios. Y no pediré perdón por equivocarme. Agradezco cada guantazo por recordarme y no dejarme olvidar.

 Cuando alguien menciona “según” que tristezas, y habla con ese dolor de ternura, algo se activa, como un resorte. Que me lleva al cajón vacío aquel… que llene de unos años que no volveré a contar como antes logré. No se puede oír (mientras sucede) sin embargo es posible que se note en la cara como algo que “me suena”. No se “por qué” en cuestión de segundos replica en mi cabeza esa canción… “últimos días de agosto”. Acordes parecidos, similares quizás, semejantes levemente a aquella vez, en aquel instante. Y me recuerdo buscando la radio en verano mientras este se acababa. Sonando justo allí… diferente. Y reacciono y esta vez no soy yo la que intenta repetir esa “mítica canción con aquellos “demonios”” de repente huele a instantes llenos de días que ya no tengo, sin un tiempo de lo que fue y pude querer recordar y repasar una y otra y otra vez. Abro los ojos y estoy aquí, en un paraje de sierra en medio de “la nada”, un lugar apartado del ruido, en un sitio de una terraza cualquiera, abrigándome con el café y escuchándola a ella… porque ella hoy trae sus demonios a pasear y no se escucha. Me habla de infiernos pasados y sin embargo siento que hablara en presente. Menciona castigos, tinieblas, brumas, quimeras, contándome un “así no” y sobre todo “no con mis pocas ganas”. Noto el cambio de voz y al volverla a mirar de refilón como quien ojea una revista mientras acabo el último sorbo, observo el brillo en sus ojos. Y como quien acaba de saber que la “revista” si merece la pena… escucho (por fin) su “corazón”… diciendo:  “si, quiero volver con él” y repitiendo a viva voz “?¿Por qué aparece¿?no volveré a caer”.

No se si me entenderéis ya que hablo de otros cielos, en momentos que desconozco, en sitios que ni sé. Y es que al no saber  toda la historia hace que contarla sea inventársela reinventándose a “pequeñas lagunas” y mira que de lagunas se un rato. Aún así … la canción sigue:

 “Huellas mueren en la arena” … “hoy tanto como ayer” … “no dudes” … recordare.”
…y más o menos… así acaba.

Volvamos a ese momento… sigo reflexionando al respecto. Como he dicho algunas veces  me hacen sentir que “no” es igual a… “le echo de menos” y “ni se me ocurriría” es igual a… “estoy a un precipicio de volver e intentarlo.” Si bien también me he visto en “esas”, puedo decir que en esta vez los ojos de quien lo nombran (ocultando el sentimiento) dicen todo o más, de lo que intenta no contarse.

Y es comprensible eso de evitarse, no aceptar el precipicio y el precio a tirarse. Si esquivamos lo inevitable, el abismo se hace menos incansable, evoca lo conocido y por ende… si tropezamos (quizás) lo de volver a equivocarse suena a decepción ya vivida y frustrante.

Le insisto a que se lo piense, que las espinas están para quitarlas, para descubrirlas, para sanarlas, a lo que si le aseguro es un “sin vivir” eso de vivir a medias. En pause y con resistencia al aire. Y quien dice “aire” también dice “sentir”. Y la conozco poco, no obstante le he cogido cariño a la jodia y… la quiero feliz, que narices!!!! La quiero sonriendo… que la tia lleva mucho consigo y (como todos) necesita las fuerzas rudas para regalárselas a quien le dio la luz cuando ella decidió que venia a este mundo a liarla parda. (Y…. que bonito es el amor bonito… ese de un madre, incondicional lo llaman.)

Y nos recuerdo a ambas (para que me sirva también en algún flaco momento) que menos veces de las que nos gustaría… sentiremos algo tan puro y lindo como eso.  Y me comenta sutiles terminadas guerras aún no acabadas. Y siento (por lo que dice) que son los disparos los que la aterran a la par que alejan de lo que quiere. Que el miedo no hizo mejor al marinero sino que lo dejo fuera del mar. Aún así no le insisto, no pretendo cambiarla. Si que sea consciente, consecuente quizás. Para que no pare el mundo, que (no lo sabe) lo tiene a sus pies! Hoy se lo dice una futura amiga… y mañana se lo dirá la vida. Que de abrir los ojos yo no sé, ni tengo las claves para poder hacerlo. Que las veces que lo he hecho ha sido a solas y cuando es inexistente la salida. No quedarme otra que hacer algo con aquello que no me dejaba dormir y sí... me quitaba el sueño. A lo que llega nuestro Adonis y nos salimos al patio. Algo de fresquito y se nos olvida, al ponernos al día con nuestras batallas particulares de los días que no nos vemos. Y pasadas las horas… siento frío y por un minuto nos imagino. Y me pregunto ¿?dónde estaremos cuando se nos pasen los años y corran otrs tiempos¿?

Y sonrió…
sonrío porque aunque ell@s lo desconozcan, junt@s estamos cerrando un verano que parecía incierto. Es posible que nos busquemos y volvamos a vernos. Que nos abracemos con cariño en la lejanía e incluso nos echemos de menos con un café o un “qué horario tendré hoy¿?”. Es seguro que ese “seguiremos en contacto” derivara a un sms cada cierto tiempo, a un “nos veremos” y un “estoy por otra ciudad y me acuerdo”. O incluso… ninguno de esos.

En cualquier caso… allí donde quiera que estéis, donde quiera que vaya… puedo agradeceros vuestro tiempo, momentos esos son… los que (sin que nos demos cuenta) mañana contaran nuestrs cuentos. Por eso… GRACIAS…. todas ellas infinitas. Ha sido un verano estupendo.

No pueden saberlo y es en ese corto espacio de tiempo donde les miro como quien no esta “dentro” como quien hace una foto y nos graba a todos con amplias caras de felicidad en ese patio… guardando el recuerdo. Y justo siento de nuevo más frío, el cansancio meciendo mis sueños y obligando a mis parpados, así que… me voy despidiendo. Mientras subo las escaleras sonrío de nuevo, les sigo escuchando a todos ell@s desde lejos. Y se me viene a la cabeza una sensación:

…a pesar de los días revueltos… la dejo en casa, con más amor del que la rodea estos días el cariño, con abrazos de quien sin echarla en falta se acuerda de ella a instantes, con afecto de incluso quien solo se la ha cruzado unos segundos por las escaleras (esas nuestras) de muerto tinto. Y con tod@s nosotros disfrutando de tenernos, sintiéndonos tan lejos.

Somos grandes… no lo olvidéis peque@s! 


Un final... solo es el inicio de otro comienzo.

        ...os pondré al día de Felipa!
https://www.youtube.com/watch?v=nMgyZ6jy6C4 Hasta que volvamos a vernos. :*

miércoles, 7 de junio de 2017

Gracias....


Me has enseñado enfrascada en mis tormentas, que es tan imprescindible el segundo plano, como el aprender "a salirse". A verlo desde fuera. Como si no estuviera, como si no afectará, como... si no perteneciera al momento. Pudiendo elegir "no quedarme", pudiendo elegir "no aferrarme". Ser transmutable. Sabiendo decir SI con todo lo que conlleva no decir NO. Me has adiestrado a que si voy a sentir que me come, y a dejarlo desbordar por ello, aunque solo sea un segundo, sea consecuente. Que sea consciente. Me has ayudado a prepararme para entender que esta bien si arde mientras recorre y que tengo que conocer mejor el descifrar sin juzgar, sin anestesiar... me, previamente antes de hacerlo combustión y olvidarme. Que justo eso... no lo hace desaparecer, solo lo enmascara y dispersa por el momento presente. Que aprender al desaprender es también eso de seguir equivocándome y ofrecer. Que las oportunidades frustradas son inicios a nuevos conocimientos. A ReHacerse. Así en mayúsculas y sin peros. Ya sabes como me ha encantado hasta hace poco... eso de llenar cada rincón si se pierde, para encontrarme aunque fuera perdida en las dudas. Ya sabes que de incendiar para irradiar luz es algo que sigo intentando a diario en ejercicios que cambio semanalmente para construir formas y perspectivas en diferido, para sentir y ver en diferente. Para edificar la mejor versión de mi misma. Que en más ocasiones de las que recuerdo... tienes razón. Que si ejercitar constante es disfrutar luego el camino, también el fundir es sinónimo de hundiendo por dividir en negativo. Por a vcs... nutrir los posos, innecesariamente. Por no estar despierta... al esparcir donde se alimentan de pedazos, de lo feo que son los rotos, del dolor de los descosidos sin solución. Por a vcs no ser consciente y alimentar mi "yoismo" con el ego desconocido de los demás. Por en la vorágine de las prisas ser inconsciente y dejarme caer. Aún no sintiéndome cómoda, no mirar dos veces... escuchar las cenizas... siempre insaciables, en vez de oírlas y dejar ir. 

Arrasar y empezar, construir y deshacer, sanar, limpiar y vaciar... ese hasta hace algún tiempo fueron, o son hoy... métodos de arranque, de restablecimiento, de reseteo e inicio de vidas. Sintiendo cuando se necesita, en lejanía y otras... perdiendo del todo el punto de partida. Esa ha sido una de muchas maneras convertidas en formas prácticas de mi diario de a bordo del hoy. 

...inmersa en relámpagos... advertí así, que en el camino aparecen diferentes puertas, y que siempre nos encuentra una de ellas con un cartel donde puede leerse... "Escógeme soy tú golpe de suerte". Nadie nos enseño a abrir esa puerta, ni a crecer, ni a sentir, ni a ver lo fácil que es abrir una puerta. Y a veces... con lo sencillo que resultaría en cualquier otra ocasión, justo en aquella entre gota y gota donde sentimos todo un poco menos fácil, pareciera que aún abriendola de forma comoda, sencilla y fácil, fuera una odisea construir una vez dentro de ella. 

#Gracias #PorEstar #PoSerPilaInagotableDeMiBateria #PorSentirIncansable #PorSerTúYAsíTbPoderSerYo  #PorPoderSerTres #GraciasPorAcompañarmeACadaPaso ☺️🎉