(..si deseas ayudar a esta web, solo tienes que pinchar en la publicidad.....Gracías)

jueves, 31 de agosto de 2017

Dicen que decir “adiós” solo es una bienvenida en ausente.

“Últimos días de Agosto…”
…puedo dejar de pensarlo y aún así, seguiría. 

En estos días, escucharla me ha servido para saber lo que no quiere admitirse. Y me recuerda a mi hace algunos “eones”…y lo digo así (y sé que se reirá al leerme) porque poco o nada tengo ya, de aquellos años en los que dicen sola “me insistía… saldrá bien.”

A lo que (por reiterarse) me viene a la mente esa canción…

“Últimos días de Agosto” fue… en algún tiempo, una canción que perseguí consciente, que busque, que memorice a latidos en una piel (que no era la mía) e instaure cual ventana con vistas al mar para “salir”, para huir, para no estar donde estaba… y evadirme. Quizás hayan sido los “pálpitos”, eso súbitos “jodidos”, manipuladores de momentos… aquellos cabrones celadores, de guardarse bonitos incendios. Y no pediré perdón por equivocarme. Agradezco cada guantazo por recordarme y no dejarme olvidar.

 Cuando alguien menciona “según” que tristezas, y habla con ese dolor de ternura, algo se activa, como un resorte. Que me lleva al cajón vacío aquel… que llene de unos años que no volveré a contar como antes logré. No se puede oír (mientras sucede) sin embargo es posible que se note en la cara como algo que “me suena”. No se “por qué” en cuestión de segundos replica en mi cabeza esa canción… “últimos días de agosto”. Acordes parecidos, similares quizás, semejantes levemente a aquella vez, en aquel instante. Y me recuerdo buscando la radio en verano mientras este se acababa. Sonando justo allí… diferente. Y reacciono y esta vez no soy yo la que intenta repetir esa “mítica canción con aquellos “demonios”” de repente huele a instantes llenos de días que ya no tengo, sin un tiempo de lo que fue y pude querer recordar y repasar una y otra y otra vez. Abro los ojos y estoy aquí, en un paraje de sierra en medio de “la nada”, un lugar apartado del ruido, en un sitio de una terraza cualquiera, abrigándome con el café y escuchándola a ella… porque ella hoy trae sus demonios a pasear y no se escucha. Me habla de infiernos pasados y sin embargo siento que hablara en presente. Menciona castigos, tinieblas, brumas, quimeras, contándome un “así no” y sobre todo “no con mis pocas ganas”. Noto el cambio de voz y al volverla a mirar de refilón como quien ojea una revista mientras acabo el último sorbo, observo el brillo en sus ojos. Y como quien acaba de saber que la “revista” si merece la pena… escucho (por fin) su “corazón”… diciendo:  “si, quiero volver con él” y repitiendo a viva voz “?¿Por qué aparece¿?no volveré a caer”.

No se si me entenderéis ya que hablo de otros cielos, en momentos que desconozco, en sitios que ni sé. Y es que al no saber  toda la historia hace que contarla sea inventársela reinventándose a “pequeñas lagunas” y mira que de lagunas se un rato. Aún así … la canción sigue:

 “Huellas mueren en la arena” … “hoy tanto como ayer” … “no dudes” … recordare.”
…y más o menos… así acaba.

Volvamos a ese momento… sigo reflexionando al respecto. Como he dicho algunas veces  me hacen sentir que “no” es igual a… “le echo de menos” y “ni se me ocurriría” es igual a… “estoy a un precipicio de volver e intentarlo.” Si bien también me he visto en “esas”, puedo decir que en esta vez los ojos de quien lo nombran (ocultando el sentimiento) dicen todo o más, de lo que intenta no contarse.

Y es comprensible eso de evitarse, no aceptar el precipicio y el precio a tirarse. Si esquivamos lo inevitable, el abismo se hace menos incansable, evoca lo conocido y por ende… si tropezamos (quizás) lo de volver a equivocarse suena a decepción ya vivida y frustrante.

Le insisto a que se lo piense, que las espinas están para quitarlas, para descubrirlas, para sanarlas, a lo que si le aseguro es un “sin vivir” eso de vivir a medias. En pause y con resistencia al aire. Y quien dice “aire” también dice “sentir”. Y la conozco poco, no obstante le he cogido cariño a la jodia y… la quiero feliz, que narices!!!! La quiero sonriendo… que la tia lleva mucho consigo y (como todos) necesita las fuerzas rudas para regalárselas a quien le dio la luz cuando ella decidió que venia a este mundo a liarla parda. (Y…. que bonito es el amor bonito… ese de un madre, incondicional lo llaman.)

Y nos recuerdo a ambas (para que me sirva también en algún flaco momento) que menos veces de las que nos gustaría… sentiremos algo tan puro y lindo como eso.  Y me comenta sutiles terminadas guerras aún no acabadas. Y siento (por lo que dice) que son los disparos los que la aterran a la par que alejan de lo que quiere. Que el miedo no hizo mejor al marinero sino que lo dejo fuera del mar. Aún así no le insisto, no pretendo cambiarla. Si que sea consciente, consecuente quizás. Para que no pare el mundo, que (no lo sabe) lo tiene a sus pies! Hoy se lo dice una futura amiga… y mañana se lo dirá la vida. Que de abrir los ojos yo no sé, ni tengo las claves para poder hacerlo. Que las veces que lo he hecho ha sido a solas y cuando es inexistente la salida. No quedarme otra que hacer algo con aquello que no me dejaba dormir y sí... me quitaba el sueño. A lo que llega nuestro Adonis y nos salimos al patio. Algo de fresquito y se nos olvida, al ponernos al día con nuestras batallas particulares de los días que no nos vemos. Y pasadas las horas… siento frío y por un minuto nos imagino. Y me pregunto ¿?dónde estaremos cuando se nos pasen los años y corran otrs tiempos¿?

Y sonrió…
sonrío porque aunque ell@s lo desconozcan, junt@s estamos cerrando un verano que parecía incierto. Es posible que nos busquemos y volvamos a vernos. Que nos abracemos con cariño en la lejanía e incluso nos echemos de menos con un café o un “qué horario tendré hoy¿?”. Es seguro que ese “seguiremos en contacto” derivara a un sms cada cierto tiempo, a un “nos veremos” y un “estoy por otra ciudad y me acuerdo”. O incluso… ninguno de esos.

En cualquier caso… allí donde quiera que estéis, donde quiera que vaya… puedo agradeceros vuestro tiempo, momentos esos son… los que (sin que nos demos cuenta) mañana contaran nuestrs cuentos. Por eso… GRACIAS…. todas ellas infinitas. Ha sido un verano estupendo.

No pueden saberlo y es en ese corto espacio de tiempo donde les miro como quien no esta “dentro” como quien hace una foto y nos graba a todos con amplias caras de felicidad en ese patio… guardando el recuerdo. Y justo siento de nuevo más frío, el cansancio meciendo mis sueños y obligando a mis parpados, así que… me voy despidiendo. Mientras subo las escaleras sonrío de nuevo, les sigo escuchando a todos ell@s desde lejos. Y se me viene a la cabeza una sensación:

…a pesar de los días revueltos… la dejo en casa, con más amor del que la rodea estos días el cariño, con abrazos de quien sin echarla en falta se acuerda de ella a instantes, con afecto de incluso quien solo se la ha cruzado unos segundos por las escaleras (esas nuestras) de muerto tinto. Y con tod@s nosotros disfrutando de tenernos, sintiéndonos tan lejos.

Somos grandes… no lo olvidéis peque@s! 


Un final... solo es el inicio de otro comienzo.

        ...os pondré al día de Felipa!
https://www.youtube.com/watch?v=nMgyZ6jy6C4 Hasta que volvamos a vernos. :*

No hay comentarios:

Publicar un comentario