Cuando algo falla,
y todo se tambalee, observa en la incertidumbre. Deja que lo invada todo, que
remodele e incomode dentro, incluso donde no sabes qué existe. Y no te ofendas,
pues, se andan alineando constelaciones y planetas, acercándote en la oscuridad
pequeños y translucidos rayos de sol y ases de luz. Se van fusionando los segundos sueltos en momentos estelares
cada uno de ellos. Van a romper algo que sientes cierto, que creíste seguro
hasta hoy, para enseñarte en el
mañana. Recomponer pedazos, entenderás
que no tiene sentido alguno, y reconstruir será hacerlo aunque de otra forma y
de maneras tan diferentes, que incluso cuando llegue, las desconocerás por
completo. Miraras con otros ojos, con otras perspectivas (todas nuevas). Esto
que “remueve ” está ahí, para cambiarte, para ajustarte, y ayudarte a avanzar ya que a
partir de ahora lo que no sirve (ni suma, ni aporta) no cabe. Lo que
beneficia... esta justo al otro lado de la persona en la que te convertirás
cuando las nubes se disipen y el agua se calme, por eso... siente (desde el
escalofrío en la piel hasta la sacudida en los ojos). Transmuta, acepta y coge
de guía a la paciencia que no tienes, a aquella que regalaste… imprégnate,
aprecia y agradece cada uno de los pasos.
Gracias pasado... por ofrecerme todo lo necesario para ser, sentir,
gestionar, y abrazar hoy. Sin todo lo que viví... no habría sido posible.
Infinitas gracias.
Lo mejor... está por venir! #Confía