Hay caricias guardadas, situaciones
que marcan, momentos sin palabras, sensaciones sopladas… dejándonos sellos. Cerca
muy cerca, se inserta… entre la destreza y la entereza, se clava… entrando por
sutil creyéndolo fugaz. Pegado a la piel, remendado en el corazón y como
sujetador de infartos. Lo he llamado mil veces “segundos sueltos”, podría
definirlo en paradas de espacio y como reléntizador de tiempo. Tú …solo tú, seguro
lo llamas diferente. Y en “diferentes”… todos son… increíbles incluso si ahogan
por dentro.
No hace tanto… al instante… sentí uno
de esos “segundos sueltos” a nivel de “un sin aliento”. La mire, (sin poder
hacerlo) justo con su primera lagrima y sollozo. Junto a mi primera “mantente
de una pieza” que no te escuche derrumbarte al escucharla así al teléfono. Fue
como si pudiera tocarla. Como si estuviera allí.
Y para… al instante el universo:
-“No hace falta que vengas.”
Me repitió, mientras aún de la
sorpresa se recomponía.
-“No quiero que los nervios, las prisas…”
Podía sentir como sin derramar ni una
más… se aguantaba la angustia. Su dolor viajó… llego hasta mis manos… apreté,
intentando contenerme… apreté los puños, como si pudiera darle fuerzas, aunque
hoy sé… que era más bien para sostenerme, para no caer en “toda esa tristeza” de
repente. Ella no supo que la escuché tan atenta que hasta su más leve aliento
acabando esos segundos de silencio inerte… supe como se hacia la “firme” mientras
ella sabia que me preocupaba. No le deje acabar la frase, tampoco recuerdo que
dije. Sé que solo deseaba estar allí. Al colgar, de seguro… borró de su cara lo
que la delataba. Yo… de entre todo… solo podía sentir un “qué coño estoy
haciendo aquí¿…?”
Ahora también caigo en recordar como pequeños
posit, la primera vez que se la presente, e incluso aquel otro día en que
también fue la primera… cuando al venir buscándome… la vi. Recuerdo todas las
sensaciones y lo que sentí, lo tengo tan impregnado como si fuera ayer. Y obtengo
varias y diferentes referencias, fechas orientativas porque en realidad “todas
las de verdad” solo las sabe a ciencia cierta ella. Y sonrío… estoy escribiendo
y sonrío, porque ella es como recordar y grabar desde cero, es como estar
rodeada de ruido y escuchar silencio, es como conseguir lo que necesitas sin
saberlo si quiera antes, es… como simular que pierdes y sabes (lo sientes) que
solo ganas. Es como proteger lo que más importa, como seguir sin esfuerzos,
como tener la suerte de acariciar los primeros latidos, como sentir algo antes
de que llegue, como conservar escalofríos y soltarlos cuando te abrazan por su
calor. Es.. como recorrer todo el cuerpo antes de irte. Como ese segundo de
impacto… antes de que llegue el beso. Como algo que solo puedes entender y no
quieres que nadie entienda. Como algo que leía o escuché, y ahora esta justo
aquí, justo con ella… con su forma de mirar, su manera de regalar, de hacer de
sus rutinas mis gestos… a modo de sonrisas. Su costumbre de refugiar al abrazarme
en lo inabrazable. Su olor a medio como salvavidas de todos mis menos “buenos
días”. Hasta desde lejos, mirarla… es como respirar estando en casa. Sentirla
donde este, es una sorpresa que (por suerte) aún sigue sorprendiéndome. Y es
inesperado… cuando cada uno de mis sentidos no cesan de buscarla, hasta que alerta
el corazón, cerciorándose la piel y la siente. Incuso mi mente en su modo más
insospechado e inquieto ahí le dice a mi cuerpo estresado (en ciertos momentos)
“estoy en casa”.
Que algo tan simple… me haga ser
consciente, que “hay lazos más fuertes que los de sangre”, y que solo en el
momento en que lo sientes sabes… que los lazos más fuertes… son aquellos que eliges.
Que eliges… cada día, sin que nada ni nadie te fuerce a hacerlo, con tal
libertad que asuste. Mucho más… que cualquier otra cosa. Mi propósito… no es
hacerla feliz, es sonreír… y llorar con ella si hiciera falta. Es… que consiga
todo lo que quiere, que sea mejor de lo que en ninguna oportunidad (pensó) le dió. Con tal
libertad… que me asuste si no la tiene.
Por mi 31 cumpleaños que se acerca… le
doy las Gracias (así) a ella por existir, y a mis padres… por tener el placer
de hacerme grande! Os quiero con tal magnitud que cualquier cosa que diga… me
sabe a poco y nada os hace justicia!