Guardaba de sutura los puntos que
ahora atesoro a lo largo de la columna, como pequeñas raíces que algunas aún…
tengo que regar perdonándome para expandir el estirón. Momentos que elegí
equivocarme (conscientemente) poniendo todo el corazón y teniendo la esperanza
de acertar para celebrarlo. En otros donde mi yo más irracional y menos
pensante e impulsivo salió para descodificarme y saludarme. Allí donde no pude
reconocerme me encontré e invertí tiempo (también en segundos suplicado no
hacerlo…) en comprender y ser consecuente con todas mis partes. Asimismo he
padecido sin discernir, ni intuir o saber lo que necesitaba para al elegir,
preferir sin necesitar y disfrutarlo. He estirado, y meditado cada una de las
sombras que siendo miedo y queriéndolo… plantan dudas, a aquellos recovecos que
con responsabilidad de la causalidad, el ego y la presión ofrecen temblores.
Doy las gracias a los datos desconocidos hasta ayer que transporto de otras
esencias recopiladas en buenos momentos y en otros incomodos. Siendo sola… a
luz propia, para vislumbrar eso de permanecer, de descubrir, y seguir valiente.
He sentido mi dolor y al escucharlo… lo entendí:
Las imágenes yacen latentes, las
dualidades recuerdan que todo cabe y nada permanece excepto si quieres
quedarte. He cultivado energía a modo de depósito para recuperarme y ha
funcionado. Descansé en viajes sin moverme y culmine nuevas sensaciones en la
quietud en medio del mundanal ruido.
…de
forma inesperada goce del deleite al abrirse cada pétalo, observe cada uno/a , recogí
de esta espalda varios frutos y sembré de nuevo en medio de las raíces, para
que no se me olvide crecer con ganas, ganar impulso mirando en otra vibración,
con la energía abundante y prospera de perdonar desde el alma hasta la misma
espina dorsal, con la gratitud incansable, la compasión innata, la intuición
intacta y más amor del que todavía pueda conocer… por y para cuidarme. He
decidido de forma incondicional tener la voluntad y el coraje… sanar y proteger,
oír con atención plena y atenderme, mirar desde otro punto de vista del de siempre
y aún por desconocimiento ser capaz de entender otros, ser consciente y
abrazarme siempre con cada parte, amando hasta aquellas que ni supe en su día
como hacerlo mejor, sentir y observar sin juzgar incluso cuando sea lo único
que intente invadirme, saber calmar en la tormenta y esperar cualquier cosa incluso
lo inesperado. Descansar en viajes sin moverme y culminar nuevas sensaciones en
la quietud en medio del mundanal ruido. Y de forma inesperada divertirme cuando
se habrán más pétalos, recoger de esta espalda algunos frutos y sembrar de
nuevo en medio de las raíces para que no se me olvide crecer con ganas y continuar
librar y liberar para cuidarme.
Hay algo increíble cuando traspasas
algunos límites físicos, y en consecuencia algunos psíquicos. Todo es algo
borroso al principio y lo que más te repite es lo cansada que estas. Sientes
como vas en “pause” entre cruces de caminos a lo largo de los días. Y un día todo
se torna en quietud inspirando oscuridad, solo estas tú y al dar las gracias, justo
ahí, estas despertando….