Lo he visto en sus
ojos. Ayer… lo vi también reflejándose en los míos. Me lo dijeron ellos, antes
de cambiar su brillo por verme y preguntarme a dónde me iría esta vez. Al
apagado inevitable por incoherentes sucesos que han creado sus propios y únicos
4 “frutos”, que han sido su vida, de manera incondicional literal y
profundamente. De forma que ellos jamás comprenderán… hasta que les pase. Y es
triste. Porque…. yo,
lo he visto en sus ojos.
Ayer… lo vi
también reflejándose en los míos, al cristalizarseles. No pudo preguntar antes
de que quisiera hacerlo. Su forma de acercarse fue la de alejarme (atenta yo… a
los detalles) pude ver en sus “maneras” (que tanto fueron mías hace años) que
entre quejas y malos modos, camufla sollozos, silencia lo que la atrapa,
disimula lo que la ahoga y no somos conscientes la mayoría de las veces que es
de seguro… estos, son… serán sus “últimos meses”, quizás semanas, o puede que
nos sorprenda siendo escasos días…y (a mi parecer) ojala fueran algunos largos
años más.
Aunque yo, por mi
forma loca, impulsiva, poco paciente, viajadora incansable y un puto desastre
lleno de trastadas particulares… ser así, haga que no deje de preocuparle y
ella rece por mi cada día por protegerme. Sé que al no poder entenderme, a
veces nuestra manera única de decirnos lo mucho que nos llevamos cerca y nos
echamos de menos sea “contradecirnos”. Es bonito… porque ella es ella, yo soy
yo, y no intentamos ser de otra manera para agradarnos en los pocos momentos
que nos vemos.
…en fin… yo y mis cosas…
…fui a abrazarla,
aún sabiendo que no quería, y me di cuenta como ahora que se nota “algo” más
fuerte, no se permite “quebrarse”. Ahí pensé… “a mi no puedes engañarme”. Le
sonreí de forma tierna, se me escapo… no pude evitarlo. No tengo las claves de
“cómo hacerlo mejor” , no lo sé. Solo sé que todos tenemos que esforzarnos, más
de lo que lo hacemos, más de lo que pensamos y todo lo que ella necesite.
Porque por instantes se me partió el alma cuando vi más allá de lo que los
demás sienten como “una carga”. Y me pregunte confusa, triste y apenada “por
qué¿?” “por qué sus últimos recuerdos tienen que ser que ella sienta que nadie
la quiere¿?” …cuando todos y cada uno de nosotros tendríamos que unirnos
(dentro de las posibilidades que tengamos) porque sus últimos pasos todos
sonrían alrededor y sea un poco más fácil “su espera a la espera (más que
deseada por ella) a morir”. Y cuando llegue a casa y vi la cara de mi madre
empañada y recogí mi alma a trozos por las habitaciones, caí en las cuentas…
que quizás al contemplarlo desde fuera de aquí, puedo verlo y lo vi así. Por no
dar por sentado que duraría demasiado poco y (Gracias a Dios! Y a esa fuerza
innata que la caracterizan) demostrar ella (con los días) lo contrario. Es una
luchadora nata, una cascarrabias inigualable e insoportable a veces (aunque no
se, si más que yo). Cabezona como solo he visto en mi. De una forma propia,
singular y especifica tan suya… eso de estar sintiéndose tan triste y
melancólica… una enamorada de su marido (mi abuelo), que no la acompaña desde
hace años… y desde que la dejo, ella no entiende ni quiere seguir adelante. Son
esos ojos… los que me hicieron visionarla (por como se siente y esta de
desolada o rota por dentro) como una niña pequeña llorando y pidiendo en
silencio a gritos “no me dejéis sola”. Y no lo sabéis, quizás no queréis ser
conscientes con lo que ella ha hecho y sacrificado por cada uno de vosotros.
Ella tiene esa cara de haber vivido y disfrutado cada una de vuestros pasos,
cada una de vuestras vidas mientras crecíais: Es curioso… a veces veo en los
ojos de mi madre lo bien que lo hizo. Todo lo bien que pudo hacerlo. No sé si
sois conscientes… no se si algún día querréis serlo… pero en sus manos y en sus
arrugas, lleva toda la historia y sabiduría que le costo aprender sola a base
de esfuerzos y palos de vida. Así os ayudo, os crío, os cuido, os hizo, y os
dio todo y más de lo que tenia, por que consiguierais todo lo que a ella el
Franquismo y la época le negó y arrebato, sin antes preguntarle.
Y permitidme la
osadía… de escribirlo porque dolía, no os juzgo. Soy la primera que ha fallado
y equivocado con ella muchos días, aún sigo haciéndolo. Solo nos advierto (algo
que todos sabemos) que unos pocos notamos al paso de las semanas, algo que cada
día se esta haciendo más cierto… no le queda mucho tiempo.
Fue en esa
habitación mientras se escabullía del abrazo y me huía, donde solo estábamos
nosotras. Y no podía dejar de querer acercarme, cogerle la mano suave, para que
sintiera que no estaba sola, que sabe, que no puedo estar ahí como me gustaría,
un ratito cada día, pero que todavía no estaba completamente sola. Que la
queremos, cada uno/a de nosotros (todos y cada uno de sus hijos y nietos) a
nuestra manera, que incluso quien dice no quererla, es quien también la quiere,
de forma (que cuando falte se dará cuenta) aún no conoce, ni ahora es capaz de
verlo (da igual por qué o por quien…) Porque cuando algo es tan grande como un
vinculo de sangre… da igual lo que se haga mal a una madre, no importa lo que
nos equivoquemos y empecinemos… ella será de manera inelegible, inquebrantable
e innentendible lo más grande, aunque no seamos capaces de admitírselo. Como he
dicho… cuando algo es cierto, lo es, y no hay nada más verdadero y gigantesco,
que crezca solo y se sienta cada día del resto de nuestros días. Fui incapaz de
no sonreírle tierna y fijamente en ese salón, mientras pensaba todo esto,
pretendiendo así… tranquilizarle. Sentí en menos de tres segundos, lo que la
ahoga por dentro.Y ella por mantenerse en pie, que jodido muro es! …de los dos
periquetes que me permitió acercarme, me regalo un instante donde su salvación
egoístamente fue decirme “no dejes de moverte” “yo te cuido para que nada te
pase”, “pero se buena… no vayas a malgastarte”.
No pude evitarlo…
lo vi en sus ojos (como una niña pequeña pidiendo en silencio y a gritos mudos)
… “no me faltéis nunca”.
Os digo a
vosotros… me recuerdo a mi, y os recuerdo a todos, el amor que os a dado… lo
momentos que nos a regalado y las trifulcas “tontas” que todos en alguna
situación hemos tenido.
Porque cuando se
vaya…
cuando falte…
solo tendréis los momentos que con ella disfrutasteis.
Coraje…es lo que me invade, al ver lo que hacéis algunos a cada instante, en vuestra parte.
A mi no se me olvida… es mi abuela.