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domingo, 25 de enero de 2015

Coraje…es lo que me invade, al ver lo que hacéis algunos a cada instante.

Lo he visto en sus ojos. Ayer… lo vi también reflejándose en los míos. Me lo dijeron ellos, antes de cambiar su brillo por verme y preguntarme a dónde me iría esta vez. Al apagado inevitable por incoherentes sucesos que han creado sus propios y únicos 4 “frutos”, que han sido su vida, de manera incondicional literal y profundamente. De forma que ellos jamás comprenderán… hasta que les pase. Y es triste. Porque…. yo,
lo he visto en sus ojos.

Ayer… lo vi también reflejándose en los míos, al cristalizarseles. No pudo preguntar antes de que quisiera hacerlo. Su forma de acercarse fue la de alejarme (atenta yo… a los detalles) pude ver en sus “maneras” (que tanto fueron mías hace años) que entre quejas y malos modos, camufla sollozos, silencia lo que la atrapa, disimula lo que la ahoga y no somos conscientes la mayoría de las veces que es de seguro… estos, son… serán sus “últimos meses”, quizás semanas, o puede que nos sorprenda siendo escasos días…y (a mi parecer) ojala fueran algunos largos años más.

Aunque yo, por mi forma loca, impulsiva, poco paciente, viajadora incansable y un puto desastre lleno de trastadas particulares… ser así, haga que no deje de preocuparle y ella rece por mi cada día por protegerme. Sé que al no poder entenderme, a veces nuestra manera única de decirnos lo mucho que nos llevamos cerca y nos echamos de menos sea “contradecirnos”. Es bonito… porque ella es ella, yo soy yo, y no intentamos ser de otra manera para agradarnos en los pocos momentos que nos vemos.

…en fin… yo y mis cosas…
…fui a abrazarla, aún sabiendo que no quería, y me di cuenta como ahora que se nota “algo” más fuerte, no se permite “quebrarse”. Ahí pensé… “a mi no puedes engañarme”. Le sonreí de forma tierna, se me escapo… no pude evitarlo. No tengo las claves de “cómo hacerlo mejor” , no lo sé. Solo sé que todos tenemos que esforzarnos, más de lo que lo hacemos, más de lo que pensamos y todo lo que ella necesite. Porque por instantes se me partió el alma cuando vi más allá de lo que los demás sienten como “una carga”. Y me pregunte confusa, triste y apenada “por qué¿?” “por qué sus últimos recuerdos tienen que ser que ella sienta que nadie la quiere¿?” …cuando todos y cada uno de nosotros tendríamos que unirnos (dentro de las posibilidades que tengamos) porque sus últimos pasos todos sonrían alrededor y sea un poco más fácil “su espera a la espera (más que deseada por ella) a morir”. Y cuando llegue a casa y vi la cara de mi madre empañada y recogí mi alma a trozos por las habitaciones, caí en las cuentas… que quizás al contemplarlo desde fuera de aquí, puedo verlo y lo vi así. Por no dar por sentado que duraría demasiado poco y (Gracias a Dios! Y a esa fuerza innata que la caracterizan) demostrar ella (con los días) lo contrario. Es una luchadora nata, una cascarrabias inigualable e insoportable a veces (aunque no se, si más que yo). Cabezona como solo he visto en mi. De una forma propia, singular y especifica tan suya… eso de estar sintiéndose tan triste y melancólica… una enamorada de su marido (mi abuelo), que no la acompaña desde hace años… y desde que la dejo, ella no entiende ni quiere seguir adelante. Son esos ojos… los que me hicieron visionarla (por como se siente y esta de desolada o rota por dentro) como una niña pequeña llorando y pidiendo en silencio a gritos “no me dejéis sola”. Y no lo sabéis, quizás no queréis ser conscientes con lo que ella ha hecho y sacrificado por cada uno de vosotros. Ella tiene esa cara de haber vivido y disfrutado cada una de vuestros pasos, cada una de vuestras vidas mientras crecíais: Es curioso… a veces veo en los ojos de mi madre lo bien que lo hizo. Todo lo bien que pudo hacerlo. No sé si sois conscientes… no se si algún día querréis serlo… pero en sus manos y en sus arrugas, lleva toda la historia y sabiduría que le costo aprender sola a base de esfuerzos y palos de vida. Así os ayudo, os crío, os cuido, os hizo, y os dio todo y más de lo que tenia, por que consiguierais todo lo que a ella el Franquismo y la época le negó y arrebato, sin antes preguntarle.

Y permitidme la osadía… de escribirlo porque dolía, no os juzgo. Soy la primera que ha fallado y equivocado con ella muchos días, aún sigo haciéndolo. Solo nos advierto (algo que todos sabemos) que unos pocos notamos al paso de las semanas, algo que cada día se esta haciendo más cierto… no le queda mucho tiempo.

Fue en esa habitación mientras se escabullía del abrazo y me huía, donde solo estábamos nosotras. Y no podía dejar de querer acercarme, cogerle la mano suave, para que sintiera que no estaba sola, que sabe, que no puedo estar ahí como me gustaría, un ratito cada día, pero que todavía no estaba completamente sola. Que la queremos, cada uno/a de nosotros (todos y cada uno de sus hijos y nietos) a nuestra manera, que incluso quien dice no quererla, es quien también la quiere, de forma (que cuando falte se dará cuenta) aún no conoce, ni ahora es capaz de verlo (da igual por qué o por quien…) Porque cuando algo es tan grande como un vinculo de sangre… da igual lo que se haga mal a una madre, no importa lo que nos equivoquemos y empecinemos… ella será de manera inelegible, inquebrantable e innentendible lo más grande, aunque no seamos capaces de admitírselo. Como he dicho… cuando algo es cierto, lo es, y no hay nada más verdadero y gigantesco, que crezca solo y se sienta cada día del resto de nuestros días. Fui incapaz de no sonreírle tierna y fijamente en ese salón, mientras pensaba todo esto, pretendiendo así… tranquilizarle. Sentí en menos de tres segundos, lo que la ahoga por dentro.Y ella por mantenerse en pie, que jodido muro es! …de los dos periquetes que me permitió acercarme, me regalo un instante donde su salvación egoístamente fue decirme “no dejes de moverte” “yo te cuido para que nada te pase”, “pero se buena… no vayas a malgastarte”.

No pude evitarlo… lo vi en sus ojos (como una niña pequeña pidiendo en silencio y a gritos mudos) … “no me faltéis nunca”.

Os digo a vosotros… me recuerdo a mi, y os recuerdo a todos, el amor que os a dado… lo momentos que nos a regalado y las trifulcas “tontas” que todos en alguna situación hemos tenido.

Porque cuando se vaya…
cuando falte…
solo tendréis los momentos que con ella disfrutasteis.

Coraje…es lo que me invade, al ver lo que hacéis algunos a cada instante, en vuestra parte.

A mi no se me olvida… es mi abuela.
…pero lo más importante, joder! es vuestra madre.

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