En ocasiones me pregunto....
Cómo lo hará para que sea tan
cómodo¿?
Tan fácil¿?
...tan
fácil... (de normal) cuando más cuesta¿?
Tan...
tan...
inusual.
(confortable
quizás¿?)
Así como caminar entre tiburones
asusta, verla y contemplarla segundos antes de que el mundo la “requiera” y mis
ganas la “atosiguen”, es el mejor momento y más placentero (para mï) de todos
«ellos» a lo largo y ancho de lo que aún ande por depararme el día.
He de reconocer que me encanta su
sonrisa, que me vuelve loca... sin tener (siquiera) que saber (ni cuestionar)
el “por qué” ó “cómo lo hace”. Me aturde y ciega sobremanera fugaz... esa forma
suya de mirarme, de “apretarme” flojito y no querer soltarme. De como ese modo
tan mío la sorprende, y esa “rutina” de costumbre «bien mía» me coge de imprevisto
al sentirla a escalofríos “desde los ojos hasta el alma”, a pellizcos chicos
como si envolvieran ganas para mañana pero que la reclaman a diario “para
ayer”.
Y mentiría si no digo...
“Que
quiero...
ratitos
sueltos en su ombligo.”
Segundos alrededor de su cuello;
Deshacer las horas... por recorrer y reconocer a oscuras, su piel en mi piel;
Grabar centímetro a centímetro su cuerpo por rememorarlo... para cuando ya no
este.
Ser y estar es fácil...
...pero si
es ella, la que aparece y sorprende sonriendo, antes de besarme, el día cambia
de color y formas inimaginables.
Y podrías hablarme:...
de vivir, de aprender, de sentir, del tiempo que me queda por
conocer, y conocerme... porque aún stoy por crecer, por valerme, e incluso...
...podrías hablar... de lo que “en
realidad” sientes, piensas y crees que es el amor. ...de cómo (das por seguro)
qué será ó es lo qué siento... y mientras te escucho atentamente:
Yo... te contaría:
...de que
solo “por ser fugaces”, creo en todos y cada uno de los instantes, que se
apoderan de mí... sin tenerla delante. Peeeero... también podría mentirte...
contandotelo en forma de viaje, donde te diria (al recordarle) que el
“universo” que esconde tras sus ojos... va entre mil y un susurros por mi
espalda, que la vida que llena con sus miedos... solo son los frutos del
“cosmos” que lleva dibujando en el firmamento que la protege cada noche en su
pared de las certezas... que la hacen tan bella, tan maravillosa... tan rara y
diferente... que aún intentando ser franca contigo, ni se como explicarlo.
Pero si sé definirte... que en el
“infinito” de un instante, inspira a mïs suspiros... sonriéndome antes.
Y entonces... me hablarás de
“imposibles probables” y sonreiré inquebrantable. Ahí... retornare y traeré sus
huellas, todas ellas indelebles... y te hablaré de “posibles probables” que
verás como inciertos hechos repletos de “algodonosas” ganas guardadas...
atesorando miles de diarios abrazos.
Y justo ahí... que no lo entenderás
(ni querré que lo hagas), ella sí...
…y ahí, y
solo ahí...
“estará la diferencia”.
Porque mientras “el mundo” trata de
«acercarse(le)», llevo días disfrutándole. Y créeme cuando te digo... que
podría quedarme y no querer ni necesitar más... que detener segundos por
abrazarle. Esto pasa... instantes antes de precipitarme y minutos después de
soltarle.
“Sin
miedo... a equivocarme.”
Reiteraré que con ella....
gano de
manera inigualable.
Y tú repetirás... “que quizás eso
sea enamorarse... que debería intuir que es su “imposible”/mi “improbable” y
que (sin saber) sea el final... de empezarse, de empezar...
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