Con
el vapor del calor, va llegando la sensación de que todo se ralentiza i
paraliza aleatoriamente. Recorriendo poros, i encontrando a centímetros,
alientos exhaustos. Es la piel iap cansada, que replica sin saber, que cesaron
los escalofríos;
Pero
es como si por un segundo me centro en el encuentro, i al conseguir pensar mil
absurdeces, el mundo girara para hacerlo…para concederlo…”quizás” para que
pueda ir i creerlo. Solo partiendo, cojo el aliento, aguanto … cierro los ojos
i me solapo con el balanceo de ese momento.
Porque
en “un día cualquiera” es donde aparecen los inusuales imprevistos, i sin tener
que obtener detalles, hacen que lo “suficiente … sea suficiente”. Casi
fundiendo lo imprescindible, lo singular e indescriptible. Solo puede suceder,
si al levantarte, al despertarte i mirándote …todo sigue igual. Es
permaneciendo impasible i moldeable en la rutina de los pasos, con esa (a
veces) aburrida maleza, donde entre agobios, desasosiegos i algunos tortazos, guardan
para nosotros instantes llenos de sorpresas aleatorias, haciéndonos sonreír
entre pellizcos sin previo aviso. Siendo eso, al final del día, lo único que te
recomponga cuando falta … un abrazo.
Es
al comienzo de la sencilla rutina…
…siendo al final la
conspiración que gira,
…en un día … sin más ruinas.
“Recórtame un centímetro, quítame
un segundo, arrebátame algo valioso,
…pero no mires lo que me
dije, no te quedes con lo que no pronuncio…
…i jamás oigas … lo que no estoy haciendo."
Solo
entonces:
..me quedare sin tiempo ...e
iré… para resolverlo.
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