“Hay una razón, por la que estoy
dispuesta a tirar los dados.”
Una sola razón, por la que no solo me
arriesgaría, sino que perdería la cabeza, poniendo el alma con mucho
muUuchísimo más corazón (más siquiera del que tengo). Una arriesgada* (haría) e
iría a por todas, sin contemplaciones, sin miramientos, sin ruidos, ni más
distracciones. No permitiría ni una interrupción, ni una duda (aunque estuviera
colmada de infinitas), ni una escucharía. Mi base¿? Cerrar los ojos un minuto
antes del desastre…sentir como arde, como va a ir por partes i cuando me deje
sin nada, absorber esa sensación que todo…absolutamente todo, lo calma. Sentir
más, sonreír más, hacer más para anular dudas, restar miedo, quitar aquello que
lima ganas, saborear de forma grande los pequeños milímetros que hacen
grandes los momentos i todo ello sin mucho más que un suspiro i un aliento.
Me he dado cuenta, “al final de las
vueltas”, que algunas veces
el “punto de no retorno”, donde suele haber
i construirse demasiadas consecuencias potencialmente devastadoras………ese punto:
«[Por eso solo
necesito una razón, i es que si tengo tres…no hay cabida para
este corazón.]»
No hay comentarios:
Publicar un comentario