“Ahora entiendo aquello que no
podía pronunciar, aquellas cosas de las que huía por no pensar, ahora comprendo
que aceptar es mejor que asimilar, que sentirlo aquí… es decidir sin mirar
atrás, y que soy lo que soy, por ser “ahora”…en este momento.”
Creo, que
he creído tanto...
y tantas veces,
…que justo ahora,
necesito creerme a mi,
para poder permitir, todo lo que
me haces sentir.
Es mi
percepción, la que depende de los detalles….
la que llena mis pasos,
la que anda, caminando contigo.
He
abrazado a la soledad y por eso… como nadie más, conozco los vacíos cuando no
estas, entiendo… las sensaciones fugaces, la ansiedad de no poder contemplarte,
y todas las emociones que ahora comprendo, sintiéndolas completamente sin
tenerte delante.
Ese… “vete, pero vuelve
continuamente”, no se me quita de la cabeza.
Y no son
razones, las que necesitamos para quedarnos. Estas llena de convicciones y eso se
nota en mis sensaciones. Me haces libre, prefiriendo necesitarte pudiendo respirar…
pudiendo yo… cuidar así de tu libertad; Sintiendo latir la mía, al combinarse y
entrelazarse a su lado; …al encontrarnos, por no querer soltarnos.
Me
encanta….
...y
me encanta lo que conlleva a todo “eso”.
Adoro
los matices en su espalda,
los nervios desbordando
instantes,
y esa forma suya de mirarme… sin
tocarme.
Sus
sutiles pecas,
…los gestos que hace cuando se
agobia,
las señales que esconde cuando se
sorprende,
y esa expresión que guarda junto
con su sonrisa,
cuando sus ganas hablan y reclaman mis ganas.
Me
embelesan sus ojos,
…esos puntitos inconfundibles que
los caracterizan,
que enmudecen a las palabras
cuando los miro y me pierdo,
esos… que a falta de encontrarme
a su otro lado de la cama,
no dejan de llamarme la atención
por descubrirme sin la necesidad de buscarme,
porque saben, mejor que ella… que
me tienen a cada instante que vayan a necesitarme.
Me cautiva ese guiño que tiene…
que estremece mi cuerpo y casi junta sus lunares con mis sueños,
cuando le susurro “unos minuts
más… no te vayas, ya”.
Me fascinan todos y cada uno de
los detalles… cambiantes siempre. Diferentes ahora y en definitiva... los que me llevan a los escalofríos que susurran un “poquito a poco”, recorriendo el coraje en medio de
este escote, llenando lo que falta(ba).
Silencios
por segundos llenos de besos…
.…y se hizo visible, eso de sonreír
y sentir…
…sentir agitarse cada centímetro,
erizarse la piel, embobarme y estremecer cuando llega y lo llena,
abarcándolo todo con sus maneras…
…esas…
que me sonríen y recargan las ganas,
…esas mismas, que sin decirme
nada,
me quitan la ropa con su mirada,
y
murmurran:
“estoy aquí, no necesitas nada.”
…….
Podría contar… detenerme más lentamente, os ofrezco un 1% de lo que la hace (a ella) gigante, por ser (lo más
lejos) … a mi lado.
Me guardo el resto porque es solo
nuestro… por atesorados momentos.
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