“Cuando por amontonadas menos
encuentras las palabras, es cuando más desean salir.”
Por unos
segundos he cerrando los ojos y contemplando una sonrisa (casi nítida). Se
entre lazan expresiones, algún pellizco y un largo (pero no incomodo) silencio…
limitan las ganas, de tener ganas. Y estoy ahí “devolviendo” ese segundo,
regalando el mío, respirando(lo)….
Me giro
y ya me he marchado, con ese sabor inconfundible a “caricia” (que no he dado).
Y no se me va de la cabeza. Abro los ojos y huele a playa… entiendo entonces,
sin siquiera saber que pasa. Casi puedo rozar el instante y vuelvo porque “quiero
más tiempo”, y no tiene sentido y siento que no tengo porque tenerlo.
“La relojería”
de lo “contenido”, siempre me encuentra despistada, como si de un “zas” en toda
la boca se tratara, me grita en estallido que llevo demasiado tiempo….
…y sonrío,
le guiño una mueca y me doy media vuelta. Suspiro… ahí están, cuando faltan las
fuerzas, cierro los ojos y vuelvo a verla. Y aún no lo sabe… pero por un
instante he sido más “suya” que todos aquellos que regalase.
(…y no tengo miedo, solo pequeños ´desastres´ )
…justo
ahí,
(que aún recuerdo)
…me guardo el momento.
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