Parece que fuera
Febrero,
que entro de golpe y
portazo,
sin poder ol(v)erlo.
( Ol(V)erlo vernir, me refiero)
Y siento es(t)e frio
buscando su(na) boca, y sin pretenderlo me traigo a mï. Esa “otra parte” a
ninguna parte; Me miro y sonrojo sin dar con la clave, encontrando el cerrojo y
con la sensación (inútil) de haber perdido la
llave.
Busco en los rincones
vacios… esos que tantas veces llenan, esos que no restan sino es para jugar a
ganar; Y justo tiras y tensas, saco mi armadura y a ciegas “tantea” tus
tinieblas. Ahora sin aquella fuerza, quizás por cambios de posibles “puertas”,
quizás por inercia o solo por notar(nos) lejos... en estos, mis ojos, han nacido precipicios y por eso no dejan de
cambiar. Y llego a la conclusión (al pensar) que es bonito incluso dejar(te) ir... sintiendo, si llegará el momento de hacerlo cierto.
Noto de nuevo el
otoño, estando casi en el mismo invierno. Allí me mantengo, ando soplando a
unas manos que se aferran a es(t)a boca que las calienta,
…y respiro a pecho
descubierto,
a pulmón descosido soltando cristales al viento,
a ojeras por falta de sueño(s),
a irme a dormir sin soñar por despertar pronto,
del “anhelo” de seguir
sintiendo.
Y por tus segundos…
me lo pienso, y en el “mientras va sucediendo” me replanteo este tiempo.
He de reconocer que incluso cuando la nostalgia
viene a un pinchazo de distancia pero de la mano de la melancolía, es cuando me
pilla en “bragas” con el pantalón por los suelos y sintiendo todo “ese” pánico al
mismo miedo de tener (siquiera) que reconocerlo. Y es en ese “destiempo” cuando
es ella, (como pocas) la única amante capaz de hacerme sonreír a pesar
de andar a corazón (descu)abierto; La que es capaz de arrebatar mi sueño,
haciendo aparecer al insomnio como cierto. Y no se hacerlo de otra manera… aparece por la espalda, se acerca despacio a
hurtadillas, y me toca con la yema de los dedos, las comisuras de los labios, susurrando “he vuelto para
quedarme, hazme hueco” y que quiera o no, “si me resisto será peor”. Que va a
abrazarme los miedos hasta tapármelos.
Es ahí (sin espacios) cuando entiendo… porque me encanta el invierno.
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