Si la has visto es justo cuando no puedes perderla… (de vista me
refiero) Es como un viaje largo que te pilla de “imprevisto” y se vuelve rutina
en el “todavía”. Es cruzar a nado sin agua y flotar ese día. Es cómo huir sin
irte. Llegar sin haber estado ahí. Permanecer sin buscar, y que justo
t’encuentren. Te encuentren “con la excusa” de besarte por primera vez, y sea
(sin querer) para quedarse. Es un “instante” , menos de un segundo, y con la
sensación de ser algo más que un puñado de minutos. Es un “para siempre” que
siempre cambia y nunca permanece. Una “costumbre” cuando no lleva el tiempo
suficiente para convertirse en “cómoda”. Una “no rutina” ya que se sienta y
siente en el “quizás”. Es una “espina” de las que no imaginas, porque no duele.
Un abrazo de “esos” que solo vuelven, cuando todo lo demás no aparece. …
Tenia esa cara, esa de…:
…“no me quieras”, “no
te atrevas a quererme”…
y me miraba con un…:
“porque entonces, no se si podré
soltarme”.
Eran sus ojos…(hoy lo sé)
los que sin saberlo, sin dudas… me
miraban y encogían el pecho deteniéndole a suspiros “entre segundos” por
taquicardia en medio de cada uno de mis latidos.
…ellos eran.
Fueron sus besos…
los que trajeron el
inicio desde donde precipitarme; Sus labios… el choque que debía tener para
calmar, inspirando tranquilidad, pero sin saber cómo… más.
…y justo aquí, y
justo ahora…
….
“Si un día la ves,
…no podrás dejar de mirarla.”
(…yo no pude, solo así… “pudo ser”.)
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