Chispeaba…
…lo sé porque salí a tomar café y casi pensé que se
me escapaban las emociones por las comisuras de la piel.
Lo pensé
“fugaz” al retenerla lentamente en mi parpadeo. Al sonreír sintiéndola justo
allí, justo… enfrente de mi. No fui consciente. Creo que sino fuera por estos escalofríos
al “dejarse caer”, con esa forma “tan suya” de dejar huellas sin tocarme, de
estar sin hacer ruido, de aparecer por sorpresa sin reclamarme, de abrazarme
por la espalda (con el confor) que solo ella sabe regalarme en tres minutos,
que parecieran segundos o incluso …instantes. Mi mente insaciable, por eso la
trae a donde quiera que vaya…, quizás en ocasiones hasta la siga a “todas”
partes “donde quiera” que este. Y ella incansable, sin siquiera saberlo revolotea.
Y a veces me pasa… que cuando llego aquí y sin oír, leo cosas así, cosas como
estas…
“Pero en mi caso…
después de la tuya…
ninguna es suficiente…”
Me
sugieren que me detenga más de siete segundos y menos de 13. Y… “sin querer”
pero si pretendiéndolo, consigue hacerme ser, y ahí soy consciente. De esa
manera suya, “tan suya”, tan única de susurrarme a los labios, segunds antes de
besarlos, en donde no espera una respuesta (no la necesita) sino mi boca donde
precipitarse. Agarrando suavemente mientras sonríe y vuelve a besarme.
Y hoy caigo en la cuenta…
que “tenemos tantas por saldar.”
Faltando el tiempo, sé ahora…
que no quiero verla llorar,
pero que si lo hiciera... no podría escapar.
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