Creo que
es la primera vez que alguien me pregunta algo así. Que me hace “despertar….me”.
No supe hacer mucho más… a parte de sonreírle “cómo de quien lo sabe”. Como de
quien no se lo pregunta, y si tuve que hacerlo. Tuve que pararme dos de tres
instantes, para saber por qué o por quien era “todo esto”… “todo eso”, que a
veces entre mis rutinas me apretaba el estomago y se aferraba en el “sigue
adelante” un poco a mi garganta… dejándome segunds sin aliento.
Lo
curioso… fue que lo pudo leer en mis ojos. Había alguien, en particular no era
por su nombre, en concreto fueron los desencadenantes, las decisiones “no
elegidas”, los “entre medias”, los “sueños”, los aciertos empañados de “lapsus”,
los intervalos en el pasar del tiempo y todo eso, aferrado a la duda. Cómo única
alternativa de supervivencia y nudo escondido en “secreto”. Ahí… cuando lo pregunto, sin querer lo
vi, y “todo” lo que no entendí, lo que no supe decir, ni pudo contarme, se hizo
conclusión al tenerlo claro, y aquello que “pudo” y frustro tantas veces… se
disipo respirándolo. Lo que quedaba… se calmo, e hizo el resto de lo que sentí
en ese momento.
Hoy… doy
las gracias a todas esas personas, que sin apenas interactuar en mi vida, son
capaces de cambiarla en un segundo. Esas “peculiares” poquitas personas que han
entrado despacio, y sin hacer ruido, esas… que se han querido quedar… que se
han acomodado e instalado, para seguir acompañándome. Por aquellas que aún
lejos… siguen tan cerca. E incluso también a todas las que se han ido, o yo
elegí que “ya no estuvieran”. Hoy sé más de lo que sabia ayer y todas han
aportado algo.
Como soy
como soy… me quedo con todo. Y… a pesar de olvidar, sé algo importante.
“Vivir
en la incertidumbre es posible, pero la duda lo descompone y come todo.”
Por eso y por algunas cosas más, sé…
que no nos
he llorado lo suficiente.
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