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sábado, 4 de enero de 2014

Casí...un año y sigo pensando(te).

Las lagrimas que caen al deshacerse me advierten…
“no es la primera vez” que vuelven… para nombrarte.
Que vuelven a caer…
para desvanecerse, para repetir(me)se:
“no estoy” porque volví a perder(te)me al no encontrar(me)te.

Y furtivas a escondidas,
ellas que lo saben bien,
no dejan de recordarme,
por si “al paso de los días” me olvido por obligarme a no mirarle….

…i no voy a negar(te) que aunque me aviso la vida, que (contigo) no tendría salida, no hago otra cosa que acordarme de lo mucho que te necesité al necesitarme, como cada día que pasa es el espejo el que se vuelve para recordarte al mirarme, que ya no necesito necesitarte, sino que te prefiero conmigo en cualquier parte.

A veces me pregunto …….qué harías¿? Y vuelvo a la realidad del “qué hago yo¿?”

Mi rabia es la que se acumula cuando escucho cosas… que no deberían pensarse sino hacerse, arriesgar, cerrar lo ojos, tirar la dichosa moneda (porque justo en el aire, justo ahí, sabes que cara deseas que salga) y lanzarte sin preguntar antes. Pero eso solo son ilusiones de esas “ópticas” , estupidas mías, porque todo eso debería salir solo, sin que siquiera tuviera que explicarle. Y de nuevo vuelvo a mi realidad…. esa, que abofetea el aire que tiene bajo llave las esperanzas y en cadena perpetua a aquellas ganas que salían al ir desnudándole. Es ese aire… el que no deja de maldecirle y de extrañarte(le), mientras me niega echarle(te) de menos como lo he hecho antes, como lo he hecho siempre.  

Qué hago….si después de que ella se cruzarse, y sacudiera mis principios y prioridades,  descubrimos el arte entre las huellas al desnudarnos, de mentirnos al no comprometernos, de sentir el fuego siempre… al salvarnos besando bien, de inmolarnos al tenernos piel con piel, de desearnos sin tener si quiera que mirarnos, de matarnos muriendo entre jadeos, bocaos, susurros y amaneceres llenos de “no creernos”, de esos que en el “después” abandonan porque nunca esperan sino es con una promesa cumplida antes. Cómo es posible (me sigo preguntando….) mientras ella sigue haciendo lo mejor que sabe hacer… “desesperarme” y yo… que sigo ahogándome entre absurdos silencios y mudos gritos al llamarle, solo consigo llorarme. Tanto…… que si pudiera sentirme volvería corriendo pero para no soltarme.

Y yo que juro y perjuro, no prometerle….
…aquí sigo esperando al día siguiente, a ver si llega el día, el maldito día en que pueda creerme que aunque la he besado y sentido más mía que todas aquellas a las que regalé noches en vela, ella que imagínate si la quiero….
...poder creer, poder creeerme.... que no era, que no es....... para mi.

Y es que lo pienso y ellas vuelven a caer para arderme dentro, para recordarme (cortándome latidos) aquel día que al “resucitar” en su piel, volví a encontrarle(me) y al ver en sus ojos mi sonrisa no la he vuelto a ver, y ya no se que es respirar sin que vuelva a doler. Por no tenerla y quererla a la vez.

Y yo que juro y perjuro, no prometerte….
…incapaz de volver a ponértelo fácil e incapaz de suplicarte lo que debí gritarte antes de soltarme, me engaño…….mientras me repito para creerme que (de verdad) sigo adelante. Cuando en fondo…. donde aún (se para el tiempo si ) late… solo se escucha al mirarme:

“Convénceme, convierte mis “no” y quédate… que te quiero como a nadie y te necesito (prefiero) como nunca. Gáname como no lo hemos hecho antes y rescatemos lo in rescatable.”

...ojalá, pudiera creerla y salvarnos.
(Lo  peor de todo... lo obvio, ...es que lo irreparable (por no arreglarse), inevitablemente duele y al extrañarse se acostumbran los cuerpos y no vuelven para quedarse a curarse.)

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